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A las 19:32 horas del 13 de abril de 2017 la Fuerza Aérea de los EEUU (USAF) ha empleado por primera vez en combate la GBU-43/B MOAB, la munición masiva de explosión aérea, el arma convencional más potente del arsenal estadounidense.

El ataque ha tenido por objetivo un complejo subterráneo de túneles y búnkeres empleado por el autodenominado Estado Islámico en la región afgana de Nangarhar, fronteriza con Pakistán. El transporte turbohélice MC-130H Combat Talon II que efectuó el lanzamiento del artefacto pertenecía al Mando de Operaciones Espaciales de la USAF (AFSOC).

La MOAB fue concebida en 2002 como reemplazo de la bomba no guiada de aire-combustible incendiaria (FAE) BLU-82 Daisy Cutter (corta margaritas), aunque se trata de un arma termobárica un 40% más potente que su antecesora.

Arriba: Bomba FAE BLU-82 Daisy Cutter

El desarrollo y construcción de la MOAB se llevó a cabo por el Laboratorio de Investigación de Municiones de la USAF en la Base Aérea de Eglin en Florida sin la participación de contratistas industriales privados. Su desarrollo se realizó en tan sólo 9 meses con la perspectiva de ser utilizada durante la operación Libertad para Irak en 2003, aunque finalmente no fue empleada en combate.

La primera MOAB fue probada con éxito el 11 de marzo de 2003 en el contexto operativo de la guerra contra el terrorismo y hasta la fecha nunca había sido empleada en combate. La detonación de aquel artefacto produjo un hongo de polvo que fue divisado desde una distancia de más de 30 km del punto de impacto.

Desde entonces la MOAB ha cumplido una misión disuasiva, aunque su reciente empleo en Afganistán parece representar un cambio en esa política. La MOAB es un artefacto convencional, por lo que su empleo táctico por parte de la USAF no requiere de una autorización presidencial expresa, a diferencia de las armas nucleares.

El artefacto ha sido apodado como la “madre de todas las bombas”, dado que las siglas que componen su denominación (Massive Ordnance Air Blast, MOAB) se corresponden con esas mismas siglas en inglés (Mother Of All Bombs).

Su esquema de color verde John Deere (por el color de los populares tractores agrícolas) ha sido fruto de la casualidad, pues en el momento de hacer entrega del artefacto ese era el único color disponible en la cantidad necesaria para dar el acabado final al inmenso proyectil.

Características

La GBU-43/B MOAB es una bomba termobárica guiada de explosión aérea con un peso en combate de 9.525 kg y una cabeza de guerra BLU-120/B de 6.452 kg de alto explosivo. Su carcasa se aluminio ha sido diseñada específicamente para maximizar el alcance de su detonación.

El proyectil cuenta con unas vastas dimensiones, de 9,45 metros de longitud y 1,03 metros de diámetro, lo que hace imposible que se pueda emplear desde los bombarderos convencionales de la USAF, por lo que el arma es lanzada a gran altitud a través de la rampa trasera de la bodega de carga de un avión de transporte turbohélice Lockheed-Martin MC-130H Combat Talon II por medio de un sistema de extracción mediante paracaídas.

El cuerpo de la bomba incorpora dos alerones laterales que aumentan la sustentación y contribuyen a ampliar su capacidad de planeo. También cuenta a popa con 4 aletas de control que facilitan la dirección del proyectil hacia el objetivo en su fase terminal de ataque.

La MOAB es una bomba inteligente (smart) guiada mediante una combinación de navegación inercial, señal de satélite GPS y estabilización por aletas. Ha sido diseñada para detonar en el aire con una demoledora onda expansiva y no es un proyectil de penetración.

La bomba, lanzada a unos 3.000 metros de altitud, se separa de su plataforma de transporte frenada mediante un paracaídas y desciende estabilizada por aletas direccionales, detona pocos metros antes de alcanzar la superficie expandiendo una niebla gaseosa sobre el área del objetivo y produciendo a continuación una masiva deflagración térmica y una onda expansiva de sobrepresión devastadora.

El efecto de la MOAB es similar al de una ojiva nuclear táctica, aunque al tratarse de un artefacto convencional no produce ni la radiación residual ni las implicaciones políticas que se derivarían del empleo de armas nucleares.

La MOAB provoca un efecto altamente destructivo en un radio de entre 1.000 y 1.500 metros, aunque su onda expansiva será letal para el personal y causará daños severos a los edificios, infraestructuras y equipos militares a distancias superiores a los 2,5 km. Su detonación también puede producir sordera a quienes se encuentren en un radio de más de 3.000 metros del punto de impacto.

El devastador efecto de la onda expansiva y la fragmentación producida por la detonación de la MOAB la convierten en un arma muy eficaz contra grandes objetivos, concentraciones de tropas, negación de áreas (incluidos complejos subterráneos) o para la conducción de operaciones psicológicas por sus traumáticos efectos sobre la moral enemiga.

Según fuentes de la USAF, el coste estimado de una MOAB es de alrededor de 170.000 dólares. No ha trascendido la cantidad de MOAB construidas ni las disponibles actualmente en el inventario de la USAF.

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